
14 Feb Las piscinas de Ricardo Bofill
Hoy, 14 de febrero, el día en el que gran parte de nuestro entorno se viste de rojo para aludir al amor y el deseo, se cumple un mes de la muerte del arquitecto Ricardo Bofill. Quizá por eso no podemos dejar de pensar en su piscina roja, aquella que ocupa un lugar privilegiado, de escenario casi, frente a unas gradas que invitan al máximo estado contemplativo rodeados de algo majestuoso, como si fuera un teatro griego.
De Bofill nos gusta, cuando observamos sus exteriores, que logra salirse de la norma mientras cuida la armonía del conjunto. Concede una grandísima fuerza estética a los espacios comunes. Y en ellos, la piscina se convierte en un elemento primordial, que cobra un sentido único en la vida de las personas. Es un lugar de conexión, algo en lo que Bofill, sobre todo en su primera etapa, quiso indagar. La arquitectura social y el urbanismo utópico no serían lo mismo sin su legado.
La importancia de la materialidad; de los colores en contraste con el cielo, con el mar; la importancia de la geometría y de cómo un lugar cohabitado se inscribe en el paisaje… Todo eso está en las piscinas y en muchos de los edificios rodeados de agua que firmó con su Taller de Arquitectura, cada uno con estilo propio. Él, que tuvo en el desierto una de sus mayores fuentes de inspiración, supo dar una posición de joya al agua si el proyecto lo permitía. Y así, entre otros méritos, sedujo y enamoró a tanta y tantísima gente para la que la arquitectura, en principio, no significaba tanto. Instagram se dio cuenta hace tiempo. Su obra tiene un magnetismo brutal, atrapa la mirada al instante. ¿Pero tendría tanto éxito la cada día más famosa Muralla de Calpe sin esa piscina en altura en forma de cruz y con esos tonos? Podéis dejarnos vuestros comentarios. Nosotros os dejamos unas cuantas imágenes de ésa y otras de sus piscinas, siempre inspiradoras.